Unos días antes del inicio del ‘lockdown’, hablé con Iko, una estudiante japonesa de 21 años que asistió a un curso intensivo de español de seis meses aquí en Alicante, hablamos sobre su experiencia en nuestra escuela.

 

Nuestro curso Intensivo de español incluye una inmersión total en el idioma y la cultura española. En este curso, los alumnos estudian gramática durante tres horas y conversación durante otras dos horas más, de lunes a viernes. También existe la posibilidad de realizar clases individuales con cada uno de nuestros maestros. Por la tarde, la escuela ofrece diversas actividades (la mayoría gratuitas) en las que el alumno podrá participar para mejorar su conocimiento del idioma y la cultura española.

 

Iko comenzó su curso en septiembre e inmediatamente apreció la atmósfera en la escuela que siempre soñó vivir desde que era niña. Iko me dijo que sus padres se conocieron en España, exactamente en Alicante, donde la casualidad quiso que se encontraran mientras pasaban unas vacaciones con sus respectivas familias. Ambos eran adolescentes y desde ese momento nunca se han vuelto a separar. Fue conmovedor cuando Iko me dijo: «Esta ciudad tiene algo mágico».

 

Iko decidió vivir en un alojamiento ofrecido por la escuela, vivía en una casa ubicada cerca de la Plaza de Toros, a unos cinco minutos de la escuela. Compartió apartamento con un chico alemán llamado Dirk y con Zalina, una chica kazaja con la que se hizo amiga de inmediato. También conocieron compañeros de clase en el curso de nivel A1 en el que ambas comenzaron sus estudios de cultura y del idioma español. Las dos tuvieron que aprender todo desde cero (comenzando desde el alfabeto), pero en menos de un mes habían logrado pasar al nivel A2. Iko me mostró sus cuadernos en los que tradujo del japonés al español, ¡eran muchos! De hecho, ¡al final del curso había logrado alcanzar el nivel B2!

 

Al final, Iko me dijo que había participado en muchas de las actividades de la escuela, como las diversas visitas guiadas: al castillo de Santa Bárbara, Altea, Elche, Murcia, Villajoyosa… Pero, sobre todo, estaba muy feliz con todo lo que había aprendido sobre la cocina española gracias a esta experiencia. Me explicó que la principal diferencia entre la cocina española y la japonesa radica en el uso del pan, que en España es muy diferente al típico de Japón y se usa mucho más, por ejemplo, con pinchos (o tapas) que son las mejores. Estaba muy contenta por lo fácil que aprendió a cocinar. De hecho, en la escuela se organizan varios cursos de cocina y degustación, en los que Iko siempre estuvo presente.

 

Antes de despedirse, Iko reveló que planea regresar después de terminar sus estudios en Japón. Porque su nuevo objetivo es aprobar el examen DELE que certifica el conocimiento de la cultura y el idioma español a través de la certificación del Instituto Cervantes y cumplir su sueño de encontrar trabajo y vivir aquí en Alicante.