Hoy te presentamos un personaje cuya presencia dejó huella en Barcelona de forma innegable. Es difícil pasear por esta ciudad sin tropezarse con alguna de sus obras. Por supuesto, hablamos de Antonio Gaudí, arquitecto español que nació en Barcelona en 1852 y fue un máximo representante de modernismo catalán. Combinando tradición con innovación, creó su estilo propio basándose en la observación de la naturaleza. Asimismo, sus otras pasiones, como la religión y su amor a Cataluña, dejaron una marca visible en sus creaciones. Entre sus grandes obras podemos incluir la Sagrada Familia, Casa Batlló, Parc Güell, Casa Vicens y Casa Milà, de la que vamos a contaros un poco más a continuación.

La Casa Milà está en el famoso Paseo de Gracia, en el centro de Barcelona. La Pedrera, como se la conoce popularmente, fue terminada en el año 1912 para la familia Milà. Ridiculizada en su época, fue inscrita en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984 junto con el Park Güell y el Palau Güell, como uno de los sitios más excepcionales del mundo.  Este edificio increíble posee una de las terrazas más icónicas de la ciudad por su diseño emblemático, con escultóricas chimeneas y salidas de aire. En ella, el maestro preparó un mirador perfecto para su obra más importante: Sagrada Familia.

Para terminar os vamos a contar una curiosidad. Cuando Gaudí terminó sus estudios de arquitectura, el director de la escuela declaró: “No sé si  hemos dado el título a un loco o a un genio, el tiempo lo dirá”. ¿Qué piensas tú?

 

 – Marta Banaszek.