El personaje sobre cual vamos a hablar hoy era muy excéntrico. Os contamos un ejemplo interesante. A él le gustaba simular su propia muerte, quedándose en la cama sin las señales de vida hasta que lo daban por muerto. ¡Qué susto para aquellas personas en el cementerio cuando de repente resucitara!

Este artista excepcional, que tenía esas ideas extrañas, fue un miembro de la famosa generación 27 y se llamaba Federico García Lorca. Nacido en Granada en el año 1898, fue un prosista, dramaturgo y poeta de gran influencia en la literatura española y también a nivel mundial.

Entre sus obras más relevantes podemos destacar Bodas de Sangre, Yerma, Romancero Gitano, La Casa de Bernarda Alba y Poeta en Nueva York. Muy frecuentemente, Lorca utilizaba los símbolos en su poesía. Por ejemplo, con el agua corriente, Lorca quería representar la vitalidad. El significado más común de la luna en sus poemas era la muerte, pero también podía encarnar los aspectos más positivos, como la belleza. Los toros, a los que Lorca era muy aficionado, como no podría ser de otra forma, también jugaban un gran papel en sus obras.

Si pasáis por Granada y tenéis interés en la vida y obra de este genio, os recomendamos la visita en su antigua casa de verano, Huerta de San Vicente, que ahora sirve como un museo. ¡Vale la pena!

 

– Marta Banaszek.