Nuestros alumnos del grupo Hindrich han escrito esta carta para su profesora de español en su país contando su experiencia en Proyecto Español y en Alicante 😉

Estimada Sra Zimmermann:

Hoy, como es nuestro último día en Alicante, le escribimos un pequeño informe de viaje. ¿Por qué? Bueno, fue una pena que usted no pudiera acompañarnos a Alicante. Nos había planeado un viaje tan bonito del que ahora, por, digamos, razones especiales no ha podido aprovechar junto con nosotros. Pero: ¡hemos pensado muchísimo en usted! Para que pueda crearse una imagen de lo que estamos haciendo aquí y qué tal lo estamos pasando, le ponemos a usted las siguientes líneas.

Después de un viaje en vuelo grandioso, aterrizamos bien en Alicante. Al ir en taxi hacia el centro de la ciudad hablamos por primera vez con nativos en español. Nada más llegar al alojamiento, cada uno de nosotros entró en y preparó su habitación. Justo al lado de Sexyland frente al club nocturno se encuentra nuestro alojamiento, así que, por la noche, luz de penumbra produce un ambiente exótico – justo cuando se apagan las luces de neón. Lamentablemente, se nos han repartido en dos pisos. Está todo muy estrecho, pero cómodo. Hay un piso para las chicas (en el que curiosamente viven también el Sr. Eberhardt y René) y otro piso solo para los chicos.

Después de habernos preparado para la vida nocturna, paseamos un poco por Alicante y por tener muchos intereses culturales nos pusimos en el primer bar de tapas que podíamos encontrar. Fue una fiesta genial junto con gaseosas, cerveza, vino, café y montones de exquisiteces – un inicio de viaje fenomenal! Nos acostamos estando llenos de comida y contentos.

Paco, nuestro profesor y guía turístico, es un hombre muy simpático y divertido (un español típico; usted le puede ver en las fotos con su mochillita y sus ojos impetuosos) y estructuraba todo nuestro viaje de manera muy informativa y rica en acontecimientos. Aprendemos muchísimo sobre la historia del Castillo de Santa Bárbara y tuvimos unas «vistas al mar» súper maravillosas. El siguiente día, junto con nuestro guía turístico tan fiel, nos pusimos en marcha hacia la preciosa isla de Tabarca – un viaje bastante cojo que duró unos 30 minutos. Nada más llegar a la isla, enseguida nos bañamos en el mar y disfrutamos de las primeras olas mediterráneas de nuestro viaje. Aunque la playa fuera de piedras, nos gustó mucho esta inolvidable excursión. Casi casi habríamos renunciado la pelota que habíamos lanzado en el agua – si no hubiéramos tenido a nuestra experta-nadadora…

De lunes a jueves ibamos a la academia para no perder la práctica de hablar español. De hecho, las clases fueron muy divertidas y es simplemente muy eficiente ir al mercado por la tarde para aplicar lo anteriormente aprendido en clase. Teníamos siempre una pausa pequeñita y otra más larga. Cada uno aprovechaba de la más corta para tomarse un café o un té. Normalmente, en la segunda pausa, desayunábamos todos juntos. Comíamos, como es típico en España, tostadas con tomate.

A causa de que usted, lamentablemente, no podía participar en nuestro viaje, nos alegramos muchísimo de que el Sr. Eberhardt y René nos acompañaran. Aunque no nos habíamos conocido antes, todo marchó sobre ruedas: los dos siempre estaban informados y, por suerte, abiertos para todas nuestras propuestas e ideas – así que fueron una sustitución excelente.

El miércoles, René tenía la idea de hacer una caminata por las montañas. Aunque el día anterior todos estaban aún muy entusiasmados con esta idea, la mayoría de la gente, finalmente, no participó en ella. Por eso, el grupo de excursionistas consistió, al final, solamente en René, Merlin, John y Jessica. Fue una excursión muy relajada bajo la suavecita luz del sol. Al llegar a la cumbre de la montaña, pudimos disfrutar de una vista espléndida sobre toda Alicante y el mar mediterráneo. Lamentablemente, todavía no hemos entendido como funciona el sistema de la metro aquí: los turistas alemanes necesitaban siempre la ayuda de los habitantes alicantinos. En total, hacer la excursión a las montañas valió la pena. Los otros habían dejado definitivamente escapar una experiencia interesante.

En resúmen:

Lo que no nos gustó: las camas y el atasco matutino delante del baño. Las cosas que nos encantaron: el ambiente en los pisos con las comidas compartidas, las ofertas de ocio y – se lo crea o no – hablar en español.

Nuestra cena de despedida con tres sartenes gigantes de Paella fue, otra vez, fuerte – ¡pero tener que levantarnos para poder coger el vuelo a las cuatro de la madrugada (dos horas más tarde) también!

Solo le hemos escrito un pequeño resumen de nuestro viaje, pero de esta manera, seguro, usted puede crearse una imagen del por qué estamos tan contentos y de buen humor.

Saludos alicantinos!!

Los calamares