¿Has visto alguna vez esos extraños símbolos que aparecen junto a una palabra en un diccionario? No son jeroglíficos, sino símbolos fonéticos, los cuales constituyen el alfabeto de sonidos del habla, cuyo objetivo es mostrar cómo se pronuncian las palabras.

Aprender un idioma es bueno, saber hablarlo es mejor. Tener un acento extranjero te hace único a la hora de hablar, sin embargo, si pronuncias mal ciertas palabras, estas pueden cambiar el sentido de tu frase y dar lugar a momentos incómodos y a malentendidos.

El aprendizaje de la fonética te ahorrará tiempo a la larga, te facilitará la comprensión de las diferencias entre ciertas palabras y también te permitirá conocer mejor el origen de algunos términos. Por ejemplo, en América Latina y en España las palabras «playa» y «ella/ello» se pronuncian de forma diferente.

Si tu meta es hablar como un nativo, la fonética te ayudará mucho. El objetivo es reproducir los sonidos correctamente. No es necesario buscar la perfección, el tiempo se encargará de ello. Debes utilizar todos tus sentidos para progresar. Escucha los sonidos, reprodúcelos y escríbelos (en el alfabeto normal y en el fonético). Si después de un tiempo eres capaz de escribir dictados y textos enteros con los símbolos fonéticos, entonces lo has entendido todo.

Sin embargo, ¡cuidado! los alfabetos fonéticos varían según la lengua. Aunque en la mayoría de los casos encontrará las mismas transcripciones de sonidos, algunos no existen en otras lenguas y viceversa, y a veces, algunos símbolos en una lengua corresponden a un sonido diferente en otro idioma.

Asegúrate saber qué símbolos son los adecuados para la lengua que estás estudiando y ya está.

-Candice Thomas