Cuando vemos una película o una serie en un idioma extranjero o cuando escuchamos música, nuestro cerebro registra los términos de forma inconsciente, hasta el punto de llegar, no sin sorpresa, a pensar en otro idioma.

Pensar en otro idioma es pensar dos veces. En este sentido, nuestras acciones son más reflexivas y nuestras decisiones son más ponderadas que si hubiéramos pensado únicamente en nuestra lengua materna.

Una vez que pienses en un idioma extranjero, no necesitas traducir todo lo que pasa por tu cabeza porque el contenido ya está adquirido.

Si quieres progresar en una lengua extranjera, puedes intentar forzarte a pensar en ella, esto te permitirá, en primer lugar, acostumbrarte al uso de esta lengua y, en segundo lugar, hacer que su uso sea automático sin pasar por tu idioma nativo. Cada lengua debe ser independiente.

Sin embargo, hay que tener cuidado: la expresión «pensar en un idioma» es común, pero es en sí misma falsa, ya que nuestro cerebro no piensa en palabras sino en representaciones. Así que sólo traducimos nuestros pensamientos al lenguaje.

Pensar en un idioma extranjero es difícil, requiere un esfuerzo consciente, pero si nos sumergimos lo suficiente en una lengua extranjera a través de viajes o contenidos de audio, o si simplemente hacemos el esfuerzo, acostumbraremos a nuestro cerebro a pensar en ese idioma y a adquirir vocabulario.

Probablemente te resulte más complicado pensar en otro idioma que en tu lengua materna, y es normal, ya que aún no tienes todo el vocabulario. En cambio, si eres capaz de pensar en otro idioma, en varias ocasiones y sobre diferentes temas, ¡estás yendo por el buen camino y muy pronto dominarás la lengua al 100%!

-Candice THOMAS.