Queridos estudiantes,

En el post de hoy vuelve nuestra queridísima gramática, pero esta vez para niveles un poco más avanzados. Como muchos de vosotros ya sabéis, y para todos aquellos estudiantes que estéis interesados en venir o acabéis de empezar os lo cuento, en los cursos intensivos de Proyecto Español realizáis clases de 3 horas diarias por las mañanas donde estudiáis la gramática del nivel en el que estáis matriculados. Igual 3 horas os parecen mucho, pero el equipo de profesores con el que cuenta el centro se prepara a conciencia para hacer el aprendizaje divertido y motivador para vosotros.

Como ya sabéis, el español es un idioma rico que, a menudo, presenta desafíos gramaticales para los estudiantes que os aventuráis en su aprendizaje. A pesar de su belleza, la lengua española está repleta de trampas que pueden desconcertar incluso a los hablantes más experimentados. En este post, vamos a explorar algunas de las trampas gramaticales más comunes, incluyendo algunos ejemplos que os pueden ayudar a superarlas con éxito.

Falsos amigos gramaticales.

Uno de los obstáculos más engañosos para los estudiantes de español son los falsos amigos gramaticales, palabras que parecen tener una similitud con su equivalente en otro idioma pero que en realidad tienen un significado diferente. Algunos ejemplos:

  • El par «embarazada» en español y «embarrassed» en inglés. Mientras que en inglés «embarrassed» significa «avergonzado/a», en español «embarazada» hace referencia a estar esperando un bebé.
  • «Pasta» en español es como «pasta» en portugués, pero en portugués se refiere a «pastel» o «tarta», no a la pasta alimenticia.
  • “Mantel” en español significa papel o trozo de tela que se pone encima de la mesa para evitar que se ensucie o manche; mientras que la misma palabra, en alemán significa “abrigo”.
  • “Enfermar” en español y “enfermer” en francés. La primera significa ponerse enfermo, mientras que la segunda se traduce como “encerrado”.
  • “Lupa” en español se refiere al objeto que utilizamos para ver algo que es muy pequeño, pero en italiano hacer referencia a una “loba”.

La trampa del subjuntivo

El uso del subjuntivo es un laberinto complicado para muchos cuando aprendéis español. La diferencia entre el indicativo y el subjuntivo puede ser sutil pero importante en la comunicación. Por ejemplo, la frase «Espero que tú vas al mercado» se convierte en «Espero que tú vayas al mercado» al usar el subjuntivo correctamente. La clave está en identificar si la acción es incierta o hipotética, lo que requiere el uso del subjuntivo.

Ser vs. Estar: Una elección delicada

La distinción entre «ser» y «estar”, es una de las primeras preguntas que aparecen desde los niveles iniciales cuando aprendéis español. La respuesta parece sencilla, pero su aprendizaje real viene con el uso y la práctica. «Ser» se usa para características permanentes y esenciales (las que tienen que ver con la persona, objeto o cosa y no se pueden cambiar), mientras que «estar» se refiere a estados temporales y condiciones (más en relación con el ambiente). Por ejemplo, «él es inteligente» hace referencia a una característica propia de la persona (no la puede cambiar), mientras que «él está cansado» señala una condición del momento (igual mañana o después de la siesta deja de estar cansado).

La posición del pronombre

Otra trampa gramatical se encuentra en la colocación de pronombres, como los pronombres de objeto directo e indirecto. En español, estos pronombres pueden colocarse antes o después del verbo, lo que puede resultar confuso para los estudiantes. Por ejemplo, «Me lo dijiste» y «Dijiste que me lo diste» son igualmente correctos y significan lo mismo.

Los verbos reflexivos y su uso

Otro aspecto gramatical que supone, a veces, un poco lío para quienes aprendéis español. Estos solo se usan cuando el sujeto realiza la acción del verbo sobre sí mismo. En este caso, se utiliza un pronombre reflexivo que concuerda con el sujeto y se coloca antes del verbo conjugado. Estos pronombres reflexivos varían según la persona gramatical y son: «me», «te», «se», «nos», «os» y «se». Ejemplo:

– No reflexivo: «Lavo el coche.» (Lavo algo, no me lavo a mí mismo).

– Reflexivo: «Me lavo las manos.» (Me lavo a mí mismo).

Saber detectar estas pequeñas trampas del español ayuda a poder utilizarlo de forma correcta y con menos dificultad. Pero debéis recordar que estudiar un idioma requiere tiempo y paciencia. Ya sea a través de la práctica constante, el estudio dedicado en las clases de Proyecto Español o la inmersión en la cultura hispanohablante, superar estas dificultades gramaticales es un paso esencial para que podáis dominar la lengua y disfrutar de su riqueza lingüística.

Espero haberos ayudado y ¡os animo a continuar estudiando!

Ana C.